Ernesto Neto, uno de los grandes artistas contemporáneos brasileños.

Ernesto Neto pertenece al amplio grupo de artistas que sigue la senda marcada por esa otra generación de creadores brasileños que rompió con los esquemas modernistas a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, artistas que, como Helio Oiticica y Lygia Clark, tratan de eliminar el carácter absoluto del arte para acercarlo a la vida (en su manifiesto Neo-concreto, Oiticica y Clark hablan, entre otras cosas, de la necesidad de percibir el arte no como un objeto sino casi como un cuerpo). Esta nueva noción de la creación artística proponía la experiencia y la interacción del espectador, argumento que se encuentra en el centro de las preocupaciones estéticas de Ernesto Neto.


Nacido en Río de Janeiro en 1964, Ernesto Neto ha expuesto su obra en muchos de los grandes centros y galerías de todo el mundo. En España pudimos ver su obra en la galería Elba Benítez en 2000 o en la colectiva “El final del Eclipse” de 2001 mientras el CGAC de Santiago nos ofrecía una exposición individual hace 5 años. Mientras expone en la Konsthall de Malmü, tiene una pieza importante en la gran muestra Tropicalia del Barbican Center de Londres. Además, ha representado a su país en las Bienales de Venecia, Sao Paulo y Sydney.

Neto trabaja con tejidos que suscitan una enorme sensación de levedad. Con elloscrea grandes instalaciones que afectan a todo el espacio. Pero el suyo no es el típico ejercicio de intervención tan al uso actualmente. Ernesto Neto crea lugares que afectan psicológicamente al espectador. El proyecto, significativamente, se llama The Malmü Experience. Si la obra de Ernesto Neto se ha entendido siempre como una activación de espacios, de lugares, este proyecto último de la Malmü Konsthall (ya hablamos en su día de esta institución con motivo de un proyecto de Olafur Eliasson) subraya la idea de paisaje en la que el espectador verá multiplicada su experiencia sensorial. Hay en Neto un interés evidente por lo orgánico. él mismo cuenta que su obra refleja su interpretación del cuerpo desde dentro. El visitante que se introduzca (en el más amplio sentido de la palabra) en sus obras, podrá pasear, tocar y oler, porque muchas de estas formas orgánicas contienen especias. Esta exposición esta pensada para crear un recorrido laberíntico de tejidos y formas que se integra en el espacio íntegro del centro. Para ella, Ernesto Neto ha optado por utilizar los colores del arco iris y la creación de pequeñas piezas que se integran en los grandes espacios también por él creados, pequeñas piezas que conforman el gran todo de la exposición, de la experiencia.